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Aprendizaje y Gerencia

      “A objeto de proponer con claridad la misión educativa del nuevo paradigma, vamos a perfilar  cuál es el propósito o ideal del ser humano al cual se dirige nuestra tarea de educadores.
      En primer lugar nos enfrentamos con un ser humano concreto, dentro de un contexto cultural específico, pero que comparte con los demás individuos características, aspiraciones y exigencias ampliamente diseminadas en las diferentes culturas y civilizaciones del planeta.
      Algunas necesidades básicas de la gente y las organizaciones deben ser respetadas, alimentadas y desarrolladas.”

Celso Rivas Balboa

Una Reflexión
      Como Educadores, denominados bien sea Docentes o Facilitadores, quien conduce un proceso de aprendizaje en aula o algún espacio destinado para ello, es un Gerente en ese lugar, de ese proceso. Y como Gerente y Líder debe ante nada conocer los ideales que guían a esos participantes a formar parte de esa actividad, sus objetivos particulares y de grupo, y en base a ello enfocar su tarea como conductor de tal aprendizaje.
      Cada individuo es un ente vivo, que siente, que ama, que piensa, que tiene una realidad, un presente, un pasado, que tiene un criterio y un estado de salud particular. Así, cada proceso es diferente de cualquier otro. Además al conformarse, el grupo toma personalidad singular por la sinergia que se produce en un grupo, por lo que ningún grupo de aula es similar a otro, por tanto, no se puede “Gerenciar” del mismo modo, en todo momento.
      Debemos estar claros que como seres humanos que vivimos en sociedad, formamos parte de un mundo globalizado, que cada día se hace más pequeño por tal globalización, donde las culturas se acercan y se mezclan en algunos momentos, en diversas circunstancias. Las Telecomunicaciones hacen cercanas las distancias, pequeños los espacios y acortan los tiempos. Y no podemos perder conciencia de esto al formar parte del proceso de aprendizaje de un colectivo determinado.
      Finalmente, el individuo es un todo que no podemos dividir. Juan, José o Pedro, van al aula con toda su carga emocional, cultural, y todas sus necesidades, no podemos desprenderlo de alguna de sus partes y como tal debemos asumirlo, recibirlo y aceptarlo. Para todo se viviente vivir y amar es esencial, así como aprender, proceso que nunca termina, y como consecuencia de ello, anhela siempre dejar un legado, en un libro, en un árbol, en una obra, en un hijo. No solamente los antiguos buscaban la gloria en los monumentos y la historia. El reconocimiento es una consecuencia y una en si misma una motivación, y por tanto es sabio manipularlo con delicadeza y sabiduría.